“deetetibe”

Los detectives somos personas que estamos enganchados a esto que llaman, el compromiso, la palabra y el objetivo, no hay horario, calendario o tiempo de ocio que preocupe más que al detective en su labor, los días se hacen cortos muy cortos, las esperas largas, la gestión se vuelve irrepetible, los informes se hacen lienzo, porque escribir al final es poder desarrollar la película de nuestra acción, de nuestra devoción, pero como enemigo nos espera el desconocimiento, el recelo y el miedo que a veces damos a profesionales que teóricamente van de la mano junto al cliente, pienso que la ignorante cobardía de nuestro compromiso hace un renglón oscuro en el relato del testimonio, somos detectives privados, personal cualificado, a veces un poco misterioso en su desarrollo pero transparente en la certeza de lo que inmortalizamos.

Los espías son otros, funcionarios policiales con tiempo libre, con medios “complicados” de entender, los espías son lectores de novela policiaca, negra o incluso de roles de investigadores propios, investigar es libre, no lícito pero libre, pero claro esta… depende para quién, hoy me comentaban una reciente sentencia del supremo, que no entiendo pero respeto en su concepto de “investigación propia”, la mano que mece la cuna de la libertad choca con el interés general, pasando por el particular y saltándose lo que otros entienden que debemos todos cumplir… y los detectives privados cumplimos con la ley, los otros son “intrusos” que incluso hace del riesgo su fuente personal, y los tribunales los que desconocen la singularidad de nuestra profesión para defendernos, a lo que en derecho es de justicia proceder.

¿A que parece complicada la lectura y entender lo expresado?. Pues imaginar que como ejerciente te veas en la transparencia tributaria, legal, social y familiar, maltratado e incomprendido, pero es lo que hay, ser detective es mamarlo, sentirlo, vivirlo y no tener otro concepto natural mas que el de tu profesión, porque el cliente no descansa, el investigado tampoco, los asuntos vuelan, las oportunidades ocurren y siempre tendremos la oportunidad de subirnos a ellos, o sentarnos y verlos pasar. Me llamo Tony y no te lo imagines, porque sabes que soy detective.

Maldito puente entre dos puntos.

He oído que la noche es toda magia, que los detectives arrastramos por los callejones oscuros del teatro de la vida, y que un duende te invita a soñar los recuerdos por vivir y por sentir, y se que últimamente apenas he parado de parar golpes, saltar limites y tengo la impresión de divagar o de reventar. Amanece tan pronto y yo estoy tan solo con mi objetivo y no me arrepiento de lo de ayer o antes de ayer. Sí , las estrellas te iluminan compi, y te sirven de guía, en tu camino, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar ni hablar ni sentir ni ver. Las distancias se hacen cortas, los mensajes son vacíos, pasan rápidas las horas y pasan raudos los crepúsculos , y este cuarto no para de menguar de lugar y tantas cosas por decir a nadie que decir, tanta charla por aquí, tanta chapa por allí, si fuera posible escapar de este lugar tan visceral. Amanece muy pronto, mirándonos ambos tan solos , que no me arrepiento de por donde voy, si , los ángeles te iluminan y te guían, te sientes tan grande que piensas que alguien te puede tocar.

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La voz rota, el alma y sus pensamientos solo marcan el principio de la calle que debemos esprintar con los rivales oscuros y siniestros de nuestros propios miedos, el confort, lo previsible, la rutina es el principio de la calle que marca el final y comienzo de los retos, un detective siente porque vive, sufre porque siente, y disfruta porque lo siente como el primero. Me llamo Tony y soy detective y subo el volumen.

 

ESTO SE ACABA Y EMPIEZA LO BUENO.

Un año de esperanza es todo recién estrenado almanaque, contamos los días por huecos del calendario, un hueco es lo que pedimos y un huevo lo que damos. Esfuerzo y constancia solo tiene un resultado y es que se reconozca nuestro saber hacer y mejor sentirse. Somos de una generación que se busco la vida a base de “ostias”, sabemos de tecnología sin ser ingenieros, sabemos de medicina sin ser médicos y sobre todo sabemos de la vida porque somos catedráticos de la calle. La puta calle y esquina es lo que nos espera en todo pueblo o ciudad de nuestra geografía, sin placa pero con arte, recuperamos información que existe en el fondo de la bola de cristal sin detenernos en la dureza del cristal que la recubre. Los detectives tenemos en las fiestas un escenario distinto pero no propio, no sabemos de fechas rojas festivas ni de marcas de aniversarios en el almanaque que llevamos al cuello. No hay Sol sin día ni día sin número de calendario.

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Pero el hueco mas grande es el que dejaron los que nos dejaron en este año fatal, mi padre siempre por estas fechas tarareaba y recreaba con la melodía del turrón que vuelve a casa por navidad el momento de mi regreso, un hijo fuera es una parte que solo se encontraba como un todo para mi padre cuando estaba junto a él, los gestos de un padre no se pierden jamás ya que los reproducimos aunque no los asumamos, la sangre a base de ostias tiene el recuerdo de los padres que lo tuvieron mas duro que nosotros, no es cuestión de darle las gracias, pero la dureza de sus manos eran de trabajo, manos sabias de esfuerzo y no de tender ni pedir. Las manos de mi padre contaban con curtidos kilómetros de jornadas interminables, por eso nuestra generación no conoce de horarios ni calendarios porque manos como las de mi padre se merecen un respeto. Mi mano te saluda porque son fiestas y momento de recordarles a ellos que si se fueron sin merecerlo y que no les llegamos a la suela de nuestra lupa borrosa de “Kalima” y “Bruma”. Me llamo Tony y el 2017 promete ser divertido.

MEDIOS …. que remedio.

La apuesta por la tecnología provoca vértigo, primero por la inversión y lo segundo por la incertidumbre, esto último viene dado por la falta de antecedente que existe en el sector por la inversión de I+D+I. En O.P.F no nos quedamos anclados en la cinta y la máquina de escribir, contamos con medios y sobre todo conocimiento para poder aplicarlos, lo prospectivo es reconocer en el catálogo de lo innovador todo aquello que sea útil y necesario. Los detectives en este país estamos por delante de peritos y otros sucedáneos, los detectives de este país no necesitamos etiquetarnos de manera añadida como criminólogos o abogados, los detectives que son detectives de verdad huelen su ropa a calle, por eso si dibujáramos un modelo de profesión pasaría sin excusa por un control serio de la profesión, porque un detective no lo es a tiempo parcial, un detective no ejerce en fin de semana, un detective no es un tramitador ni profesor con el diploma colgado, los detectives se encuentran mamando y “jodiendose” por este trabajo, los detectives madrugamos y trasnochamos por el exceso de pasión y compromiso que en los genes indagatorios tenemos, los detectives nos “comemos” literalmente a los “intruseros” y sucedáneos esclavos que invaden nuestras competencias legales, los detectives estamos hartos de “jetas” asociativos que buscan en las siglas de una asociación su “networking” gratuito.

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Las redes sociales tienta a dar una imagen “egocéntrica” de algunos que ven en la profesión la culminación de una fluctuación policial , detectives con pajarita de “postureo” empresarial que solo esconde la miseria de la profesión, con menos eres más, amigo mío. La inteligencia social nos hace desmenuzar los entramados que existen entre nuestro informados o los hechos que procedemos a investigar, con herramientas que sirven a su vez para promocionar o posicionarnos en una red que solo refleja una realidad virtual que puede o no, ser lo real. Tecnología y redes sociales son parte de nuestro foco, pero la esencia de un detective es la intuición y deducción de lo captado por nuestro ordenador cerebro-central. El centro de control de nuestra sede se encuentra en el corazón del detective que forma parte de OPF DETECTIVES ANALISTAS, todo un nombre de empresa que significa lo que realmente quiere informar, somos inteligencia porque somos detectives, somos capaces porque somos detectives y estamos preparados porque somos detectives que olemos a calle y laboratorio. Me llamo TONY y la era del DETECTIVE 5.0 ha comenzado.

NI CON TODO…

Yo no nací DETECTIVE, (se parió) mi madurez de forma abrupta en la etapa del plomo. Mi play de la vida contaba con escenarios no virtuales, todo era real y la existencia no se recuperaba por un replay. Dura era la tierra labrada que junto a mis beneméritos compañeros cultivamos “vigor, firmeza y constancia, valor en post de la gloria, amor lealtad y arrogancia…”. Me quedo con el tiempo vivido para valorar la vida que en tiempo se escapa.

Desde mi atril público mi primer contacto con la profesión (que me tiene enganchado), fue con una pareja de DETECTIVES que en años he podido apreciar lo que uno y otro significó en mi rodaje. De uno me olvido radicalmente ya que le considero un delincuente actual en ejercicio, del otro me une la amistad que solo los años nos marca, desgraciadamente este “pedazo” de profesional se encuentra actualmente ajeno a la profesión, grande como bueno que se vació y se entrego completamente al trabajo de investigación, se quedo seco porque no se reservo nada, no supo especular con su pasión, no supo privarse al objetivo de su trabajo, por eso me gustaría homenajear a este detective de la vieja escuela, que se borraron de un sector indagatorio pero en el que dejaron su sello y su legado. Muchos informes dormidos en un estante en desuso, mucho beneficio social a esta comunidad de corta memoria y mínimo el reconocimiento.

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Ni con el oro de Moscú era comprado, ni con prevengas eran conquistados, ni con frio ni calor su empeño hundido, ni con relojes su trabajo señalado, ni con mentiras eran vestidos, ni con promesas eran engañados. Yo le echo de menos, mi casa siempre esta abierta a su pasión. Me llamo Tony y si soy DETECTIVE es por él también lo es.