Y si fuera ELLA…

Volvemos de Gijón, clima excelente y cuidados excepcionales, una pena no poder disfrutar durante más tiempo de ese maravilloso enclave y de la compañía de los compañeros/as qué durante el año no le/la vemos, pero si sentimos como cercanos/as en los momentos complicados, del trabajo detectivesco.

Ya empieza otra cuenta atrás para el próximo congreso y el poder contar con los diez minutos sesgados de palabra propia en el foro adecuado, ni un minuto más y reproche incluido del representante asociativo al manifestar en asamblea que personalmente soy agraciado, por que se me dedica más tiempo y atención que por algunos el deseado, y desde aquí solo me queda con respeto darle las gracias que hago extensivas al resto, por ello no le dedicare ni una palabra más a lo que no merece ni recuerdo ni valoración y menos que me ocupe o preocupe.

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Vamos a ser positivos y anclar en nuestro cerebro que sonrisa nos traemos, que risas nos perpetúan y que carga de buen rollo nos anima a continuar nuestra senda detectivesca, abrazos y manos en nuestras despedidas, con cuchillos algunas, pero presentes todos/as que en lenguaje no verbal no pueden mentir en sus afinidades personales, esto es normal como en la vida, no somos diferentes, somos parte de la calle y no vivimos aislados como políticos, los detectives/as unos olemos a tierra y otros a mar, unas a flores y otros a intenso, pero el olor a naftalina se impregna en trajes y corbatas de etiqueta engañosa.

Pero gracias a Dios, entre los asociados/as hay gente súper-válida, gente comprometida que no se conforma con iniciativas para la profesión volcadas en un cajón olvidado, gente con empuje que no solo lo hacen cuando dan vida, que no solo luchan cuando hay compromiso familiar, mujeres en definitiva que a las que todos le debemos la existencia, y en algunos casos el amor, y también el dolor, mujeres que solo hacen hacernos grandes porque sin ellas no somos nada y porque la detective no admite cuotas, porque es parte importante del colectivo detectivesco no admite espacios cedidos, porque el escenario les pertenece, no necesitan permisos, porque cuentan con voluntad propia, palabra y voz, no buscan apoyos porque son el motor de esta profesión, detectives que no nacen del colectivo porque lo son y a partir de ahora con figura propia, me siento celoso de vuestra fuerza y capacidad pero sin sonar pedante pero como diría el cantante Aguilé, “son currantas y tirán pa lante”, ¡chicas que nadie os pare, no miréis al lado y enseñarnos por el bien de esta puñetera profesión, que buena falta nos hace!. Me llamo Tony y soy detective.

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EL DEDO

Señalar esta muy feo, esconderse también, cuando se asumen responsabilidades no solo se debe uno diferenciar por lo conciliador o por lo preciso de su gestión, también por su valentía y transparencia, señalar con el dedo sigue estando feo si además parte de gestores de la profesión, más todavía cuando siguen utilizando las mismas redes y artes que antaño, sin cambiar ni nombres ni puestos. Señalar con el dedo al asociado no dócil y adiestrado esta muy feo incluso porque se apesebra al resto y por tanto a la profesión del detective, señalar es marcar y el ganado esperando no debe ser marcado, ni siquiera señalado por su corrección y adoctrinamiento,  pero ya sabemos que los débiles e inseguros señalan con el dedo endiosado de absurdos y miedosos planteamientos.

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El dedo se puede utilizar para probar una exquisita crema como también para metérosla por el culo. El dedo por tanto puede oler a culo cuando sirve para señalar a los que no bailan el compás de la copla rancia y conocida que todos conocemos pero pocos tararean. Mi dedo forma parte de la mano que estrecha con fuerza la mano del compañero/a, o el abrazo que cubre la espalda del mismo. Los dedos son dedos y me siento orgullos/AS de ser de los que nos señalan. Me llamo TONY y soy detective que pronto viaja a Gijón.

PASION POR EL LUNES.

Llevamos 45 semanas del 2.014, sin dos semanas exactas, ni iguales, ni semejantes, por eso todavía uno se reconoce. Una semana más que comenzamos con la agenda de los desconocidos, de lo oculto y no revelado. Un laberinto de situaciones oscuras que intentamos alumbrar, que cerramos para abrir y así sucesivamente, por una pasión. El cuerpo a cuerpo es fundamental, la distancia corta es una conquista indagatoria, los medios técnicos solo perpetúan pero no capta la esencia del olor, por eso no hay dos días iguales, ni dos momentos exactos. Los aromas de la cafetera de un bar cualquiera, son únicos, yo cuando lo tomo me detengo a observar a menudo el local, su clientela, sus roles además de su actividad vital, un bar sin vida no es más que una cafetera apagada , los ruidos los gestos además del lugar nos determina nuestro primer acto indagatorio, es preciso reconocer la zona, para tener conciencia del espacio en el que te mueves, sino mi equipo no tiene controlado donde estamos cuentan con la desventaja inicial del encuentro que solo se acaba con el pitido final, siendo el resultado el que figura en su marcador, sin vuelta atrás ni segunda oportunidad.

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Los detectives en nuestra labor de observación maduramos conceptos rutinarios, dando vueltas al caramelo mental de las ideas repetitivas, no es bueno ni sano, pero es así, por ello ejercitamos el sentido critico de planteamientos, metodologías que ayudan a ejercitar y entrenar nuestras capacidades, además de tensionarnos en la explosión del acto, un climax no previsto pero si preliminado. Los detectives privados nos enfrentamos a puestas en escena de escenarios no ensayados, hay momentos de inspiración y otros de bloqueo, la concentración y el convencimiento de lo que haces no solo es una obligación, también es un ejercicio de honestidad. Semana 45 solo del calendario de nuestro señor, pero no para el resto de creencias, espero hoy interpretar de manera conveniente y leal las palabras del investigado, con un sentido lineal de receptividad, y atento por obtener el dato preciso que la oportunidad reconozca concederme, y por último no abandono la idea de ambicionar una profesión honesta que no busque abrazar solo el interés del dinero fácil. Por eso escribo mis post’s, después de aprovechar el café agradecido, de un lugar confuso de la geografía todavía española. Me llamo TONY, soy detective privado y te estaba esperando.

DETECTIVAS

Si algo merece mi respeto en este sector indagatorio, es la de el ejercicio de la profesión por parte de una mujer detective. Esposa, madre, consejera, compañera, confidente, chacha y un largo etc,,, acompaña al trabajo diario de estas personas que no solo cuentan con la dificultad que tenemos todos para obtener el resultado óptimo del encargo, sino que además se enfrentan en muchos casos a escenarios sexistas mas acordes a tiempos primitivos que a los actuales. La meticulosidad, la responsabilidad además de la seriedad con la que se desenvuelven mis compañeras féminas son dignas de envidia profesional, tengo la experiencia de trabajar en equipos mixtos y si los roles no son establecidos por el condicionante del sexo, el resultado del trabajo siempre es excelente. Pero no todo es perfecto, por que como todos, ellas tienen sus momentos además de sus criterios, como por otra parte los tenemos todos.

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Creo que existen problemas en esta sociedad que mis compañeras detectives son únicas en solucionar, las situaciones familiares complicadas, de menores, o de violencia de genero son administradas de forma excepcional, debo de confesar que todos estos asuntos no solo elevan el prestigio de la profesión y reconocimiento social, también son un complemento perfecto a los que las instituciones actúan en estos campos. No olvido por otra parte que del resto de campos indagatorios, las compañeras féminas investigan como nadie con paciencia y criterio, aprovechan las enseñanzas y experiencias aplicándolas al día a día indagatorio. Muchas detectives son complementariamente, trabajadoras sociales, criminólogas, abogadas, sociólogas, psicólogas, y esto hace mas patente que se encuentran mejor preparadas para la profesión que muchos de nosotros, encima sufren más la incomprensión  y conflicto familiar por los horarios intempestivos, y el desgaste personal que todos tenemos se hace patente en ellas por su involución profesional/personal en la investigación. Desde aquí mi reconocimiento, mi cariño y sobre todo mi apoyo a todas mis compañeras,  y efectivamente, no me llamo TOÑY.