ARTISTA, QUIERO SER ARTISTA

La pluma es la lengua de la mente. El QUIJOTE.

Si me preguntas, quién es el artista, te digo que el artista eres tu, porque hacer es convencer, artista que has nacido o te lo creas, papeles con marcas que ni el agua las borra, el folio mojado de ilustrado estructurado de expresiones vacías, valor para subir al escenario para no actuar siquiera de un papel que ni el autor se conoce, porque para que me cuentes un cuento, digo yo que al menos tendría que tener argumento. Ser o no ser, artista con arista o romo con doma de salón, rebaño sin pastor, perro sin alimento,  artistas somos que ni sabemos contar, porque para contar hay que saber con quién se cuenta, descontado de la cifra final. Malabares de platea o simplemente de salón, todo un artista de teatro sin público y aplausos enlatados.

Esta profesión tiene un poco de artista como los trabajadores de Balay, un poco ti y un poco de mi, cada día menos eso si, cada instante mas piñones, con los mismos huesos en las mismas tablas, no me los llames artistas, que no lo son, (son) el reparto que sabemos de memoria de títulos con naftalina,  setas de las humedad del bosque, que abona el cielo que no vemos.

Ni el artista se entiende cuando habla para que cada uno coja del aire, el sentido que acuchilla su sentimiento de artista, y si te libras es porque nada cuentas,   como el mensaje ausente de papel de envoltorio o de papelera nocturna, si me entiendes, me lo dices, si me has captado la idea, cuéntamelo, porque tanto que explicar para no decir nada y rellenar lo que el artista se presenta, que para serlo, estamos todos apuntados, verse es no creerse, ya lo dice “Rocky” o no,  y por ese mismo oído te menciono que  bajito te digo, que me llamo Tony y soy detective.