DETECTIVE CONFI esTADO

Cuando esto acabe, seremos DETECTIVES de nuevo, pero ya no será lo mismo. Echare de menos al paisano que nos recibía con sus arrugas y piel agrietada en la entrada de cualquier pueblo, y con el que podíamos sentarnos y hablar sin miedo y sin prisas.Porque no seremos tan eficaces, no seremos tan eficientes, andaremos mas despacio, mas lentos e incluso mas torpes, porque el confinamiento nos dejo un poco secos de miedo e incertidumbre, pero posiblemente mas reflexivos.

No volveremos a tener una distancia cercana al investigado, una involución en su escenario, seremos mas fríos e incluso un poco mas pasotas, no seremos mas comerciales, porque la vida no se vende al primero, y el que lo haga, huele a confinamiento. ni sabremos a ser grupo, de un wasap, con llamada fría. Ni abrazarnos, porque los cuchillos se nos han caído de las manos, no volveremos a estrecharnos la mano, así nos ahorramos el momento complicado de hacer algo que no apetece. Y si mantienes el cuchillo olerá a COVI.

Los detectives mereceríamos ser mas humanos, menos tramitadores, mas cercanos, menos renuncias, mas abiertos y sobre todo, dejaremos de ser un numero de expediente de tramitación de entidades bancarias que engorda su brazo económico sobre nuestras garganta, por que si así lo haces, tendrás el mismo espacio frío que todos al final podemos tener, nos iremos a todos los sitios para volver al mismo, porque hemos conocido los rincones de nuestra casa, despacho o espacio final, como la palma de nuestra mano, no vamos a poder enseñar lo que hemos aprendido, lo que hemos meditado, y sobre todo, lo que vemos que no sirve y sigue vendiendo, porque serlo no es lo mismo que parecerlo, que sentirlo no es lo mismo que decirlo y que hablarlo no es lo mismo que escucharlo, si te gusta no hace falta que lo manifiestes, porque no interesa salvo a quien te puede catalogar.

Los detectives vivimos viendo lo que no queremos que nos vean, queremos entrar en donde no queremos que entren, por eso dejare de ser un ANDROIDE, o un dIOS versus 4.0, porque si quieres encontrarme, lo harás y ambos podremos sentarnos a la distancia social que nos marquen las autoridades sanitarias, luego las políticas y dentro de muy poco, las ideológicas o incluso las del mercado intervenido ya que los detectives somos como todos, tenemos nuestro molde, nuestra singularidad programática, nuestro sentido, sentimiento y sobre todo objetivo de vida. No somos nada en la sociedad actual, ni esenciales, ni importantes, los detectives somos pocos y menos que tienen capacidad para hacerlo, volveremos a ser vendedores de clases magistrales, de enseñanzas de copia y pega de otros, o sencillamente de salón y diploma.

Cuando salga de aquí, intentare ser lo que pienso que debo hacer, lo que debo decir sin miedo a criticas, con la autocrítica del que quiere mejorar, del que quiere ser mejor persona, porque los detectives sino aprendemos, entenderemos que sigamos en la nube de “satisfer” de la creencia de que somos lo que no somos, me llamo Tony y desde el confinamiento, no me hables por el 666, porque dicen que soy DETECTIVE.