ARTISTA, QUIERO SER ARTISTA

La pluma es la lengua de la mente. El QUIJOTE.

Si me preguntas, quién es el artista, te digo que el artista eres tu, porque hacer es convencer, artista que has nacido o te lo creas, papeles con marcas que ni el agua las borra, el folio mojado de ilustrado estructurado de expresiones vacías, valor para subir al escenario para no actuar siquiera de un papel que ni el autor se conoce, porque para que me cuentes un cuento, digo yo que al menos tendría que tener argumento. Ser o no ser, artista con arista o romo con doma de salón, rebaño sin pastor, perro sin alimento,  artistas somos que ni sabemos contar, porque para contar hay que saber con quién se cuenta, descontado de la cifra final. Malabares de platea o simplemente de salón, todo un artista de teatro sin público y aplausos enlatados.

Esta profesión tiene un poco de artista como los trabajadores de Balay, un poco ti y un poco de mi, cada día menos eso si, cada instante mas piñones, con los mismos huesos en las mismas tablas, no me los llames artistas, que no lo son, (son) el reparto que sabemos de memoria de títulos con naftalina,  setas de las humedad del bosque, que abona el cielo que no vemos.

Ni el artista se entiende cuando habla para que cada uno coja del aire, el sentido que acuchilla su sentimiento de artista, y si te libras es porque nada cuentas,   como el mensaje ausente de papel de envoltorio o de papelera nocturna, si me entiendes, me lo dices, si me has captado la idea, cuéntamelo, porque tanto que explicar para no decir nada y rellenar lo que el artista se presenta, que para serlo, estamos todos apuntados, verse es no creerse, ya lo dice “Rocky” o no,  y por ese mismo oído te menciono que  bajito te digo, que me llamo Tony y soy detective.

d = √ ( x 2 − x 1 ) 2 + ( y 2 − y 1 ) 2

“A  veces el silencio es la peor mentira.” UNAMUNO

“Cuando no me ve nadie, como ahora, gusto de imaginar a veces, si no será la música la única respuesta posible para algunas preguntas. …” BUERO VALLEJO.

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. EDUARDO GALDEANO.

“Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo”. EDUARDO CHILLIDA.

No es lo mismo, ser detective que ejercer el oficio, no es lo mismo dedicarse a una cosa lo que no es tu profesión, no es una habilidad adquirida a tiempo parcial, lo que debe ser a cuerpo y alma, no se ocupa uno en investigar, lo que la cabeza no cesa de trabajar en buscar la verdad, el número solo enumera, pero las cifras, !ay!, las citas  y las letras, son las que son y no las que inventamos. Me llamo Tony , detective.

COMITE DE SABIOS QUE SABIAN ¿LEER?.

Todo hay que reducirlo al absurdo, esto es claro, hay que limar el ruido, expulsar los bloqueos y entre tanto, mirar las fases antes del encuentro para que no volvamos a ver siempre de lejos o de cerca, pero a partir de ahora, con distancia social.

Merecemos la pena por lo que sentimos, alguien dijo que uno cuando se mira a si mismo se ve que no es nadie, pero si te comparas, ay si te comparas, eso es otra cosa, aunque dicen siempre que las comparaciones son odiosas.

En esta nueva etapa necesaria, creo que existirán las tensiones propias de profesiones que cuentan un nicho común, guerrillas entre iguales para venderse barato, mercadillo de aptitudes que no evalúan, que no ajustan, que pienso que en verdad te esclaviza y creara miseria entre el mercado de la basura, podría hablar de nuestro sector, pero no es nada distinto al resto de las vidas laborales, empresariales e incluso sectoriales, por lo que el avispero del concentrado néctar, será escaso y caro su consumo.

No hubo primavera, nos perdimos los despertares, la adrenalina de las flores, y sobre todo nos perdimos un poco de algo, para encontrar mucho de lo que carecíamos, todo en cualquier caso dependerá si este tiempo te ha servido para algo, has visto algo que antes no apreciaste.

Este país tiene su aquél, tiene sus detalles que a veces duelen, pero que confieso hemos echado de menos, yo por lo menos quiero diversidad, quiero libertad y exijo lo que hasta ahora soñaba, un poquito de esto y un poquito de lo otro, por que los detectives como el resto queremos decir en alto  a quién nos escuche,  que necesitamos un debate profundo y sincero de la profesión, recuperar la palabra vedada durante años por el copamiento de las estructuras aleccionadoras, oír al mudo, escuchar al sordo, mirar al confinado, porque los confinados reales estamos en jaulas de opinión, cotos de silencio y cadenas de correo a la espera de respuesta, una respuesta que se niega por parte del que parte con terror, con silencios de pánicos y de escondites extraños en foros tóxicos,  que justificaran por el escudo social, que para eso hay distancia y lo absurdo viene ahora.

Como los detectives somos de conclusiones, cual es la lección que nos ha dado la vida, pues que el comité de sabios, no sabe leer, que los colegios profesionales y asociaciones están a al altura de los gobernantes, y que desde nuestra parcela empresarial nos prima interpretar lo correcto y no seguir la estela de los que dicen que estamos ante una carpeta… del color que quieran que veamos.. Os recomiendo el video sobre el POSITIVISMO que esta vez no es musical.

Os suena la debilidad, la presión, el querernos en un evento todos pendientes de la voz del amo, la transcripcion del video esta en catalán para que llegue a tod@s.

Soy el hijo de VICTORIA, y ahora sigo siendo detective, porque mañana no me lo asegura nadie.

VAMOS, VAMOS, VAMOS

Os voy a contar una cosa, cuando escribo, lo hago del tirón, vomito las palabras del pensamiento real a tiempo extra, no cocino ni maquillo, es lo que deseo pensar sin pensar, y eso es real.

Os pensaba contar otra cosa, que siempre vemos con responsabilidades a quienes no merecen ni escuchar como correligionarios, no pensamos en el mismo planeta indagatorio, ya que ni tienen claro lo suyo, como para hacerlo a los demás, hay que leer e interpretar, hay que medir la línea y sobre todo, no hablar en nombre del resto simplemente por un compromiso de buen rollo.

Os suponía que contar igualmente que los detectives al ser testigos de la vida, molestamos, los detectives sabemos que es teatro y fachada, verdad o mentira, manipulación o rigurosidad,  y eso no interesa, los detectives en su mayoría ajenos a redes y focos, mantenemos una posición discreta y regular de compromiso y eso no es glamuroso para algun@s que lejos de pensar ser mejores y mas formados, se optimizan en aparecer con postureos absurdos de cuestiones que no pegan, dicen que la ignorancia es muy valiente, y que el vértigo no existe, pues nada de esos cuanto mas lejos mejor.

Os digo que sí voy a contar que uno quiere “flipar” con el frescor de la mañana, que uno quiere volver al “no me lo puedo creer” de quién importa, que uno desea escuchar el “que pasa” del día que comienza con dureza pero con ilusión, o el siempre sorprendente ¿qué has roto?, de quienes saben de tu corazón mas que de tu cabeza, de tu sangre más que de tu capacidad, de uno que mantiene el molde que todos mantenemos.

Os quiero contar que contamos lo que hemos sembrado, si no nos necesitan pues nada, ellos se lo pierden, pero gritar sin que te escuchen solo hace rompernos los oídos a los demás, por todo ello solo queda seguir confinado y mudo, para no ser molesto, los pensamientos únicos proliferan como amansados titulares profesionales, la religión de la verdad y la transparencia en esta profesión no se profesa.

Os debería contar las cosas como son, pero ¿para que?, cada uno al final se caerá en cada casilla virtual de la vida que siembra, mientras nos preocupamos mas en sustituir que en hacer, mas preocupados en repetir que en innovar, mas ocupados en joder que en construir.

Os tengo que contar que contamos las horas que faltan del reloj de nuestra oculta, de nuestra óptica montada, de nuestra gestión por hacer, de nuestro subterfugio por arrancar, los nervios de quién vuelve a plantearse como reto personal el subir a la platea del trabajo, miramos todo ahora desde el confinamiento con nostalgia pero con esperanza.

Os tendría que contar mucho de lo suyo, de lo tuyo o de lo nuestro, pero creo que cada uno debe escribir su post personal sincero de la obra que no se compra, del libro que no se escribe, pero con el alma del informe que si se redacta.

Os cuento que soy detective, que tengo claro lo que tengo que hacer, y trabajar, que traslado la claridad a quién me pregunta y escucha, la misma que tengo en mi trabajo que cobro porque lo tengo, porque compensa lo que se obtiene, no lo que se vende, por todo ello  no me dejo arrastrar por quienes gozan de un interés del que yo no quiero contar.

Os contaría mas, pero dejaremos de vomitar frases, para escucharnos desde la responsabilidad, desde el compromiso con el cliente, y por supuesto desde nuestra conciencia que solo dice que hagamos lo que tenemos claro, que sepamos lo que hacemos y sobre todo, que nadie te diga el camino que solo alguien ve. Me llamo Tony y si, soy detective privado, asi que te digo “que me estas contando”.

¿VOLVEREMOS?.

Ha sido y es muy duro para la profesión, somos un colectivo los detectives que vivimos prácticamente en la calle, camuflados entre la gente, desde nuestra esquina o vehículo siendo y dando fe a la realidad oculta.

Ha sido y es muy duro, estar confinado, encerrado o incluso sometido a un control sorprendente a un colectivo que ni es esencial, ni se le espera presión alguna.

Ha sido y es muy duro aguantar mentalmente horas encerrado a mentes que tienen en su libertad de acción su eficacia.

Ha sido y es muy duro asomarse al presente inmediato, con la selva y jungla empresarial, social y económica que nos avecina.

Ha sido y es muy duro aguantar noticias falsas dentro de la profesión, expectativas de bulos de contratos de acción indagatoria, que solo alimenta la carroña de grupos en redes sociales.

Ha sido y es muy duro, querer y no poder, no tener una dirección leal y real de la profesión, ver las taifas, a los mismos en los mismos sitios, manejando la corriente de opinión del sector, con “doberman” que persiguen las voces criticas e incluso diferentes, es duro ver la prolongación del estado de alarma, al de sitio en nuestro espacio.

Ha sido y es muy duro, no compartir cerveza, café o copa, con aquellos que nos aportan riqueza, frescura e incluso forman parte de nuestro sentido indagatorio.

Ha sido y es muy duro, tener bloqueado asuntos, paralizadas investigaciones, y estancados seguimientos que no cumplen con nuestra palabra, por fuerza mayor o por cojones, eso quién lo sabe.

Ha sido y es muy duro en definitiva esta profesión, vivirla como un gran hermano, que pronto se asomará a la realidad rutinaria, ¿O NO?, de verdad pensamos que será lo mismo a partir de ahora, o es una lección de amansamiento y de orden.

Ha sido y es muy duro, recuperar el tiempo perdido, recuperar los espacios públicos que nos han sido vedados, que nos han sido negados y en definitiva que nos han dejado detrás del interés principal de un periodista, vamos que hemos sido incapaces hasta de acreditar una legitimidad que poseemos y que podríamos arrojar luz y realidad a lo que se ha domesticado como información veraz.

Pero…ha sido positivo en ver que somos capaces de organizarnos al margen de estructuras y hacer espacio divulgativo o de difusión. GRACIAS COMPAÑER@S

Ha sido positivo para poder recuperar aire en aspectos formativos e incluso técnicos que por las circunstancias no hemos podido ocuparnos.

Ha sido positivo en quitarnos la mordaza de la palabra, la opinión que pronto haremos oír con mascarilla por la calle o por nuestros círculos profesionales.

Ha sido definitivamente positivo en ver quién es cada quién, porque desde el ministerio del tiempo hemos visto las verdades caras de las caretas.

Lo duro es muy bueno, lo positivo a veces no, quedémonos ahí, para solo saber,  si volveremos a ser detectives o empleados, si seremos profesionales independientes o instrumentales, si seremos testigos cualificados o de parte. Me llamo TONY y no vengo de parte de nadie porque soy detective.

DETECTIVE CONFI esTADO

Cuando esto acabe, seremos DETECTIVES de nuevo, pero ya no será lo mismo. Echare de menos al paisano que nos recibía con sus arrugas y piel agrietada en la entrada de cualquier pueblo, y con el que podíamos sentarnos y hablar sin miedo y sin prisas.Porque no seremos tan eficaces, no seremos tan eficientes, andaremos mas despacio, mas lentos e incluso mas torpes, porque el confinamiento nos dejo un poco secos de miedo e incertidumbre, pero posiblemente mas reflexivos.

No volveremos a tener una distancia cercana al investigado, una involución en su escenario, seremos mas fríos e incluso un poco mas pasotas, no seremos mas comerciales, porque la vida no se vende al primero, y el que lo haga, huele a confinamiento. ni sabremos a ser grupo, de un wasap, con llamada fría. Ni abrazarnos, porque los cuchillos se nos han caído de las manos, no volveremos a estrecharnos la mano, así nos ahorramos el momento complicado de hacer algo que no apetece. Y si mantienes el cuchillo olerá a COVI.

Los detectives mereceríamos ser mas humanos, menos tramitadores, mas cercanos, menos renuncias, mas abiertos y sobre todo, dejaremos de ser un numero de expediente de tramitación de entidades bancarias que engorda su brazo económico sobre nuestras garganta, por que si así lo haces, tendrás el mismo espacio frío que todos al final podemos tener, nos iremos a todos los sitios para volver al mismo, porque hemos conocido los rincones de nuestra casa, despacho o espacio final, como la palma de nuestra mano, no vamos a poder enseñar lo que hemos aprendido, lo que hemos meditado, y sobre todo, lo que vemos que no sirve y sigue vendiendo, porque serlo no es lo mismo que parecerlo, que sentirlo no es lo mismo que decirlo y que hablarlo no es lo mismo que escucharlo, si te gusta no hace falta que lo manifiestes, porque no interesa salvo a quien te puede catalogar.

Los detectives vivimos viendo lo que no queremos que nos vean, queremos entrar en donde no queremos que entren, por eso dejare de ser un ANDROIDE, o un dIOS versus 4.0, porque si quieres encontrarme, lo harás y ambos podremos sentarnos a la distancia social que nos marquen las autoridades sanitarias, luego las políticas y dentro de muy poco, las ideológicas o incluso las del mercado intervenido ya que los detectives somos como todos, tenemos nuestro molde, nuestra singularidad programática, nuestro sentido, sentimiento y sobre todo objetivo de vida. No somos nada en la sociedad actual, ni esenciales, ni importantes, los detectives somos pocos y menos que tienen capacidad para hacerlo, volveremos a ser vendedores de clases magistrales, de enseñanzas de copia y pega de otros, o sencillamente de salón y diploma.

Cuando salga de aquí, intentare ser lo que pienso que debo hacer, lo que debo decir sin miedo a criticas, con la autocrítica del que quiere mejorar, del que quiere ser mejor persona, porque los detectives sino aprendemos, entenderemos que sigamos en la nube de “satisfer” de la creencia de que somos lo que no somos, me llamo Tony y desde el confinamiento, no me hables por el 666, porque dicen que soy DETECTIVE.

 

PARTE DE GUERRA

RESISTIRE por responsabilidad, y en la inmensa mayoría del colectivo de los detectives privados por el respeto social que nos hemos cultivado minuto a minuto, pero con la impotencia de saber que podíamos hacer mas, de que no se nos emplea, de que no somos útiles o sencillamente, porque estamos en un limbo profesional, que tal vez, debamos de una vez caer a una realidad eficaz, que nos coloca donde nos merecemos, en casa.  

RESISTIRE a pesar de llenarnos la boca de que los detectives privados de esta bendita tierra, somos los mejores preparados del mundo, con tres años universitarios, pero ¿para que nos ha servido?, pues para que nos quedemos en casa. 

RESISTIRE porque somos unos profesionales que sabemos identificar la realidad del momento, que podemos dar fe de lo que somos testigos, que podemos documentar, probar y encontrar actos o acciones que o bien son denunciables, o bien podría la sociedad conocer, ¿pero para que nos ha servido todo esto?, para que nos quedemos en casa.

RESISTIRE ya que dicen que somos unos colaboradores, en un preámbulo de una ley que no encajamos, en la que se nos señala como servicio esencial, pero que nos han arrojado al confinamiento por aquellos que podemos ayudar, ¿pero para que nos ha servido todo esto?, para que nos quedemos en casa.

RESISTIRE porque somos expertos de mucho, a la vez que entendedores de nada, con un campo infinito de acción indagatoria, pero que al final todos hacen lo mismo y eso se nota en un colectivo, de mayoría de diploma y no de ejercicio, ¿y eso para que les ha servido a todos?, para que nos quedemos en casa.

RESISTIRE a pesar de nuestro ego, en un colectivo que mantiene una estructura poco solidaria, escaso compromiso asociativo y sobre todo, envidia, celos y por supuesto, escasa mira para saber que la oportunidad que tenemos ahora solo es, para que nos quedemos en casa.

RESISTIRE porque personalmente me marco las conquistas de conocimiento, las miras de proyectos, porque como en casa en ningún sitio, y con la salud de todos no se juega, y por ello dejo de jugar a ser científico, a ser analista político, a ser economista, a ser ilustrado de materias que nadie entiende, porque solo soy detective, que solo aplaude a los héroes que luchan en la trinchera, a los sanitarios, a mis compañeros de distintos uniformes, a los servidores sociales de supermercados y logística, empleados que si son útiles y tienen claro que ellos son importantes, para que los detectives nos quedemos en casa.

Y viviré por la persona que me dio la vida, que vivirá por siempre en mi corazón y que ya me mira desde la pradera de san isidro en su madrid de pichis. RESISTIRE por ser el hijo de Victoria y de Antonio, porque ser detective nos hace resistentes y por ello #quedateencasa