CALOR MUCHO CALOR.

La cosa esta caliente, la temperatura alta y los ánimos caldeados, este blog es un escape o válvula de presión que los detectives a veces debemos tener. Esta mañana un amigo compartía una reflexión, mi amigo es un “compi” que reconoce que no puede dedicarse a su gran pasión como es la de DETECTIVE porque se ocupa de otras muchas, su cualificación no le hace serlo, pero se siente y siempre tiene su hueco. Es cierto que me comentaba que reconocía a los que si mamamos este trabajo, los que nos levantamos y acostamos siendo y pensando como tales, muchos son los que se sienten sin serlo, pero aquí como el que tenga diploma ya lo es, pues nada, así nos luce el pelo. He prometido hablar de las tronchas o seguimientos, esto para algunos no solo les resulta usual y conocido, incluso lo mantienen como su zona de confort y servicio, cortas vistas y miras ciegas si así lo piensas.

Los seguimientos no resultan sencillos, no son un método a seguir, tampoco una excusa a un calculo de minutas, la paciencia que se debe mantener en la espera debe ser infinita, las pulsaciones bajas y la relajación total solo a la milésima del brutal subidón en los parámetros de pulsación o estrés, y a tope de atención y equilibrio. Yo digo siempre que es como arrojarte de un avión y en unas décimas el poder disfrutar de trabajo y entorno, sin desatender la seguridad y la integridad.

Un seguimiento no es una carrera, no es una competición, un seguimiento debe ser una butaca cercana al teatro del objetivo. Yo digo siempre que debemos portarnos como si un cable lleváramos enganchados y la circulación como si nos deslizáramos en una tabla de surf remolcados por una embarcación. Movimientos certeros de volantes, pero suaves y seguros en su definición. Pero aquí tenemos la piedra en la suela, ¿lapamos?, pues si estamos cerca y lo vemos como un complemento de seguridad, yo soy partidario, ya que con ello damos distancia de seguridad, porque un seguimiento es nuestro pan y esfuerzo en la legitimidad del encargo ,y porque lapando evitamos en el seguimiento la invasión o no ajuste de un espacio de seguridad real y con ello podríamos de manera inconsciente provocar o sufrir un accidente y esto último jamás vale la pena. Yo pondría encima de la mesa al Director General de Tráfico este asunto para que nos tutele y apodere para  que la lapa se considere un medio de prevención de riesgo laboral para el detective en el ejercicio de sus funciones y presencia.

Los seguimientos son un aspecto de conducción importante, se debe conocer el vehículo y su destreza (que no correr) demostrada, por eso yo os aconsejo que os apuntéis a cursos de seguridad que se imparten en circuitos de velocidad, los (fitipaldis) dejarán de serlo, ya que con pista por delante no solo hace falta pie, sino valor a meter el freno.

Los coches son nuestra segunda vivienda, pasamos horas sentados y centrados en un punto, despachamos asuntos mientras no perdemos de vista al objetivo y nos activamos de 0 a mil en fracciones de milésimas, soltando todo aquello en lo que nos hemos entretenido u ocupado, por ello creo que no debemos escatimar ni en sus prestaciones ni en su mantenimiento o adecuación.

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Pero hay seguimientos pántominas o lo que es lo mismo, rotonderos, que consiste en compis contratados por un cliente, cuyo objetivo esta quemado y se entretiene a darnos vueltas en rotondas solo para reírse o dejar evidente lo que todos saben, esto me lo contaron y no me pude creer que profesionales serios se prestaran al juego por dinero.

Si os queman el objetivo salir en la misma dirección, ósea volver por vuestros pasos antes de rotondear, disminuir la velocidad y dejar que el sea el que os siga, si así lo hace durante 5 minutos os ha dejado fulminados, si el os adelanta el no se ha percatado que eres tu, por lo que te toca dejar dos por medio y hacerlo siempre muy en línea de su vista posterior, parece fácil pero si lo tienes claro, a no ser que el objetivo recabe el concurso de amigos que se incorporen al juego del ratón, del que solo queda salir a la puerta de un cuartel.

La conducción de seguridad, las estrategias de seguimientos en zonas urbanas o interurbanas, los métodos de acercamiento en mojado o seco, en zonas de litoral o en zonas de visibilidad reducida, la conducción nocturna y la elección de zonas de observación o salidas, resultan toda una enciclopedia de experiencias que cada uno debe llenar con el sudor del estress que te desangra el seguimiento. Me llamo Tony, nosotros no seguimos, solo vemos para dar fe y ser testigo de lo que la DGT debería entender como un riesgo en el que hay vidas en juego por no “lapar”, por eso soy detective surfeando  por el asfalto.

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