PELICANOS NEGROS.

No hay que perder el norte, no hay que perder las ganas de escribir y no es una perdida de tiempo explicar un día indagatorio. Los detectives privados somos gente que nos movemos muy rápido no porque huyamos, mas bien por que el tiempo apremia. Los plazos son reducidos y los momentos de obtención de información deben ser oportunos. No podemos mantener un recorrido largo y pausado, no somos funcionarios y los gastos se amontonan. Por eso hay que entender que el lujo de un encargo es la falta de prisa o necesidad. Todo debe ser para ayer, porque el mañana no existe.

INTEL

Algún colega de profesión defiende el coste real de la hora, pero los minutos no corren por igual en todos los relojes y en mi muñeca no se refleja las cuentas de una calculadora. Si se excede de tiempo invito yo, pero no arriesgo en precipitarme si ello no es consecuencia directa de éxito. Por eso los relojes son como los taxímetros y un detective no es un taxi. En mi vehículo indagatorio recojo el viajero que me inspira confianza, recorremos la ruta que me facilita la llegada, y por supuesto, no cuento mis emolumentos por metros, minutos u temas investigados. Mi trabajo consiste en investigar con rapidez, sin lapsus pero con valoración del tiempo, por que si me paso de la hora, yo te llevo a casa gratis porque ahora en la capital son unas horas intempestivas. Me llamo TONY y son las … 3.083 licencia profesional.

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